¿Quén era el Marqués de Sargadelos?

Antonio Raimundo Ibáñez (Ferreirela, Santalla  de Ozcos 1749 – Ribadeo 1809).

El 2 de febreiro de 1809 el Marqués de Sargadelos foi asesinado na villa de Ribadeo.

Elefante en Ferreirela de Baxo

(Escultura en Ferreirela. Foto Quique Roxíos)

    El  Marqués de Sargadelos, foi un dos primeiros i máis tenaces introdutores del enciclopedismo e dos avances tecnolóxicos.

El marqués  de Sargadelos puxo en pé ua fabrica modélica, a contracorrente dos poderes políticos, (tamén relixiosos) da España de principios del século XIX.

El sou empeño por modernizar ua sociedade tradicionalmente atrasada e encodillada en ideas que impedían el anelo de dita modernización.

Horreo en Ferreirela

(Hurro en Ferreirela. Foto Quique Roxíos)

  

En Ferreirela rehabilitouse a casa unde naceo convertíndola en Museo Casa Natal del Marqués de Sargadelos.

marquessargadelos

 
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One thought on “¿Quén era el Marqués de Sargadelos?

  1. Añado más información obtenida en internete:
     
    Ibáñez es un ejemplo típico del "hombre hecho a sí mismo", nació en una familia hidalga con escasos recursos y llegó a convertirse en un poderoso empresario. Al ser su padre escribano debió recibir su formación inicial en la propia casa familiar. Recientemente se ha rehabilitado su casa convirtiéndola en el Museo-Casa Natal del Marqués de Sargadelos en Santa Eulalia de Oscos. Posteriormente estudió en el cercano Monasterio de Villanueva de Oscos. Posiblemente la debilidad económica de la familia le impidió cursar estudios en la Universidad, trasladándose al poco tiempo a Ribadeo, donde fue nombrado administrador de la familia asturiana de los Rodríguez Arango y Mon. El cargo le sirvió para introducirse en el mundo de la empresa y la economía. A los 25 años ya disponía de un capital de 12.000 pesos, fruto de su primer negocio estableciéndose por cuenta propia en Ribadeo, para dedicarse al comercio marítimo, con lo cual dio una gran vida a los puertos de Ribadeo y Luarca. A partir de 1780 los negocios crecen aún más al conseguir la licencia para comerciar con las Indias. En 1784 funda la Real Compañía Marítima para incrementar las importaciones de lino de Rusia, hierro y acero de Suecia, ollas de Burdeos y bacalao de Terranova.
     
    En 1788 se lanzó en la que sería su creación más importante y ambiciosa: la fábrica de hierros y aceros de Sargadelos, situada en Cervo, muy cerca de Vivero. A los cuatro años comenzó su producción, contando para ello con los mejores obreros sidero-metalúrgicos traídos de Vizcaya, Cataluña, Francia e Inglaterra: un total de 286 operarios, más el correspondiente equipo de administración y dirección. Fueron sin duda los primeros altos hornos modernos que hubo en España, pues para la obtención del hierro Ibáñez rechazó desde el principio el lento y antiguo sistema de la "forja catalana" e implantó hornos altos utilizados en las más modernas siderurgias europeas. Comenzó fabricando potes y utensilios domésticos, luego aperos de labranza, rejas y balanzas, pasando a fabricar al final toda clase de manufacturas de hierro. La empresa tuvo un éxito inmediato. Tanto es así, que en 1749 el gobierno trató de comprársela para incorporarla al grupo de nuevas fábricas militares que se estaban estableciendo, como la de Trubia y Oviedo. Ibáñez no vendió, pero sí consiguió un gran contrato para la fabricación de municiones gruesas y utillaje de artillería.
     
    Tras el éxito de su empresa sidero-metalúrgica, Ibáñez no se quedó quieto. Su nuevo reto era crear tres fábricas más en Sargadelos para formar una cadena de industrias con un criterio tan moderno que se anticipaba totalmente a su tiempo. Serían una fábrica de cerámica, otra de vidrio y una tercera textil.
     
    Fue la de cerámica la única que pudo poner en marcha, pero gracias a ella, sin embargo, su nombre iba a ser conocido en todo el mundo. A su frente puso a José Antonio Correira de Saa, técnico portugués que había dirigido la conocida cerámica de San Antonio do Valle da Piedade. La fábrica de Sargadelos lanzó sus primeros productos al mercado en 1807, fecha en la que se empezó a montar la fábrica de botellas y vidrios, que la muerte impediría a Ibáñez ver realizada. Su mérito más grande fue haber introducido el moderno industrialismo capitalista en España. Dio el paso de una industria artesana y medieval a los establecimientos donde el trabajo racionalizado, la dirección única y los nuevos procedimientos técnicos multiplicasen y abaratasen la producción. El ideal de Ibáñez era la creación de centros industriales agrupados de manera que, al contar con las mismas comunicaciones y comunidad de materias primas, pudiese salir más barata la producción. Sargadelos fue un ensayo de todo esto: la máxima concentración industrial para la máxima baratura y el beneficio a base de mínimas ganancias en una muy copiosa producción. Los mismos métodos que llevarían después a la práctica las grandes industrias alemanas, inglesas y norteamericanas.
    Ibáñez fue una persona influyente, y mantuvo relaciones muy estrechas con los poderes públicos. En 1794 ya fue nombrado Comisario de Provincia de Marina. Poco después le fue concedida la categoría de Oficial Superior del Real Cuerpo de Artillería.
     
    En 1808 ya se hallaba en trámite la concesión a su favor de un marquesado de Sargadelos, que no se llegó a expedir oficialmente debido a la Guerra de la Independencia. Pero el pueblo unió el marquesado al nombre de Ibáñez, y desde entonces fue conocido popularmente como el Marqués de Sargadelos. En mayo de 1808 había estallado la guerra contra los franceses. En febrero de 1809 Ribadeo estaba ocupada por los invasores. Un ejército asturiano bombardeó la villa y cruzó el Eo con la intención de ocuparla. Las tropas francesas escaparon hacia Mondoñedo, y los asturianos continuaron en su búsqueda. Ribadeo quedó sin autoridad, a merced de los grupos que se dedicaron al pillaje. Era el 2 de febrero de 1809, el mismo día en que el Marqués de Sargadelos era asesinado en plena calle, uno de los pasajes más dramáticos y oscuros de nuestra historia. Sus restos fueron sepultados en el convento de San Francisco de Ribadeo y sus funerales tuvieron lugar en la vecina villa asturiana de Figueras. Sus fábricas, con diversas vicisitudes, continuaron trabajando hasta el 1875.
     
    Todo indica que el marqués fue una víctima de la tensión entre lo viejo y lo nuevo. Los poderes tradicionales de la nobleza y el clero hicieron resistencia a la modernidad de sus proyectos y posiblemente hayan sido también los maquinadores de su trágica muerte.
     
    En los últimos tiempos la loza de Sargadelos tiene un reconocimiento grande, siendo muy solicitadas por coleccionistas y anticuarios. La pieza más vulgar salida de esta fábrica de Sargadelos no baja de los 180 euros, aunque en determinados casos algunas sobrepasan los 6.010 euros. Esta loza está supervalorada por la obsesión repentina que le entró a la mujer de Franco por coleccionar Sargadelos, habiéndose hecho con una colección completísima de estas piezas, lo que provocó la lógica fiebre compradora.

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